Duerme bien de noche siguiendo estos 7 prácticos consejos para hacer durante el día

¿Te has planteado alguna vez que la forma en que vives tu día puede influir en tu sueño? Idealmente, un tercio de nuestro día lo dedicamos a dormir, pero las 16 horas restantes las pasamos en vigilia. Muchas veces, notamos que nuestro ritmo de vida es demasiado acelerado, que nos falta tiempo y que no podemos hacer las cosas con calma. Vivir en un estado de nervios y estrés durante el día puede reflejarse en la noche y no dejarnos dormir bien. 

Piénsalo, ¿cómo se puede pretender descansar y dormir bien, si durante el día no somos capaces de vivir de manera relativamente relajada y armoniosa? Por eso, para  llegar sosegados a la noche, y poder conciliar el sueño, se ha de aprender también a vivir tranquilos.

Por supuesto, es mucho más fácil decirlo que hacerlo. Para llevar una vida más calmada y sosegada y evitar que el estrés nos quite el sueño, quizás hay que romper con algunos hábitos que hemos creado, inconscientemente, a lo largo de nuestra vida, y que ahora son como una “mochila” pesada de la que nos cuesta deshacernos. Sin embargo, cuanto tenemos insomnio o problemas de sueño debemos intentarlo. No se puede pretender que al caer la noche nos relajemos y nos durmamos con facilidad si antes no intentamos relajarnos y no angustiarnos durante la vigilia.

Por eso, hoy os dejamos 7 consejos de día para dormir bien de noche: 

1. Mantén horarios y rutinas regulares.

Las nuevas tecnologías te ayudan, aprovecha alarmas, agendas de tu smartphone para organizarte cómodamente el día.

2. Realiza ejercicios suaves, por la mañana o al mediodía.

El ejercicio puede ayudarnos a relajarnos y eliminar tensión. Es mejor, eso sí, no hacer ejercicio demasiado intenso cerca de las horas de dormir, pues podría tener el efecto contrario.

3.Aprende a NO estar siempre disponible.

Acepta que es posible que no puedas con todo y no asumas más compromisos de los realmente necesarios.

4. Reserva espacios para desconectar y reflexionar sobre lo que estás haciendo.

Unos minutos de reflexión en un entorno agradable pueden ayudarte a liberar estrés en el más agobiante de los días.

5. Acepta que la vida se compone de tareas por acabar, o problemas por resolver, que requieren un proceso.

Si tienes un problema, afróntalo: no te preocupes, ocúpate.

6. Haz listas de prioridades e intenta respetarlas.

7. Reserva pequeños períodos de tiempo (por ejemplo, 2 veces al día, 5 minutos) para respirar, relajarte y afrontar situaciones estresantes imprevisibles.

 

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