Astenia primaveral ¿Cómo afecta a nuestro sueño?

Ha salido el sol y por fin parece que la frescura de la primavera empieza a ganarle terreno a la oscuridad del invierno… Pero a ti no te apetece hacer nada. Te sientes cansado durante todo el día, te falta energía, no tienes apetito y estás más irritable. Además, hace un par de días que no duermes bien.

¿Te suena esta situación? Entonces es probable que sufras los efectos de la astenia primaveral. Es una de las afecciones más comunes en esta época del año y  suele darse más en mujeres de entre los 30 y los 40 años de edad. 

Ha salido el sol y por fin parece que la frescura de la primavera empieza a ganarle terreno a la oscuridad del invierno… 

Pero a ti no te apetece hacer nada. Te sientes cansado durante todo el día, te falta energía, no tienes apetito y estás más irritable. Además, hace un par de días que no duermes bien.

Es un tipo de astenia de carácter leve cuyo origen puede estar relacionado con los cambios meteorológicos (aumento de temperatura y presión) o incluso con las frecuentes alergias que tienen lugar durante la primavera.

La astenia primaveral tiene síntomas que afectan al 73% de los españoles, y el insomnio es uno de ellos. ¿Quieres saber cómo combatir la astenia primaveral y evitar que afecte a tu descanso? ¡Sigue leyendo!

 

¿Por qué la astenia primaveral afecta a tu rutina de sueño?

El cambio de estación y los síntomas de la astenia son una combinación que puede afectar a tu descanso y producir insomnio ocasional.

 

Por una parte, en la primavera se producen muchos cambios de luz y temperatura (un día el cielo está nublado, otro hace un sol radiante…). Además, tiene lugar el cambio del horario de invierno al de verano, con el que aumentan las horas de luz. Todas estas condiciones alteran la regulación del ritmo circadiano y pueden hacer que te cueste mantener la rutina de sueño y que te resulte más difícil conciliar el sueño por la noche. 

Si empeora la calidad y cantidad de tu descanso nocturno, te sentirás más cansado durante el día. Ante esto, es probable que eches una siesta más larga de lo normal o que duermas en momentos en los que no sueles hacerlo. Las siestas pueden ser un buen método para reponer energía, pero si duran más de 20 minutos son contraproducentes, ya que es posible que alteren tu patrón de sueño y contribuyan al insomnio ocasional.

Además, algunos de los síntomas de la astenia primaveral son la falta de energía y la pérdida de apetito. Si con ellos dejas de hacer deporte o cambias tus hábitos alimenticios, es probable que tu rutina de sueño también se vea afectada.

 

¿Cómo combatir la astenia primaveral?

No podemos decirle a la primavera que evite los cambios bruscos de luz y de temperatura, pero podemos hacer lo posible para que los efectos de la astenia primaveral nos afecten lo menos posible y no nos impidan regular el sueño. Aquí tienes algunos consejos para conseguirlo:

 

–  Cuida tu alimentación: si la alimentación influye mucho en nuestro descanso, durante la primavera aún más. Evita comidas hipercalóricas, añade a tu dieta alimentos ricos en vitamina B y hierro, como las lentejas y la quinoa, y llena tu nevera de frutas y verduras. 

–  Anticipa los cambios horarios: intenta que las variaciones de luz y el cambio de hora no te pillen por sorpresa. Si vas retrasando poco a poco tus rutinas de sueño, de forma paulatina, reducirás el impacto de estos cambios en tu salud y descanso. 

–  Que tu rutina siga el orden de la luz: aférrate a la rutina de siempre, pues es la que más te ayudará a regular el sueño. El descontrol de horarios es común con la llegada del buen tiempo, pero es importante que evites dormir en horas de luz o estar despierto por las noches. 

–  Haz ejercicio: aunque te dé más pereza que nunca, el ejercicio físico moderado te ayudará a liberar estrés y hará que te sea más fácil conciliar el sueño. Puede ser una de las mejores formas de combatir la astenia primaveral y sus síntomas.

–  Mantente hidratado: en primavera las lluvias se combinan con soleados días de altas temperaturas, en los que puede aumentar tu sudoración, pero no la sensación de sed. Asegúrate de que bebes el agua suficiente para evitar que la falta de hidratación afecte a tu vitalidad.

–  No abuses del café y las bebidas estimulantes: pueden ser muy tentadoras para contrarrestar la falta de energía, pero evita tomarlas en exceso, sobre todo después del mediodía. Además de que dificultan la conciliación del sueño, aumentan el gasto de azúcar del cuerpo temporalmente. Cuando se pasa su efecto, pueden hacer que te sientas aún más cansado. 

–  Controla el consumo de alcohol: las jornadas vacacionales y los planes que vienen de la mano del buen tiempo pueden hacer que bebamos más cantidad de alcohol que de costumbre. Pero ten en cuenta que el alcohol produce una sensación de letargo con la que te será más difícil recuperar la energía. 

 

Ya sabes cómo combatir la astenia primaveral. Estos consejos te ayudarán a regular el sueño y a evitar que las consecuencias del cambio de estación afecten a tu descanso. En unos días, tu cuerpo se acostumbrará a las nuevas condiciones ambientales y la astenia primaveral y sus síntomas desaparecerán. Pero si pasadas unas semanas sigues sintiéndolos, lo mejor es consultar a un profesional.